¿A qué edad inicia la preadolescencia? Así puedes abordar los cambios físicos y emocionales de tu hija/o

La preadolescencia es una etapa crucial en el desarrollo de los niños, marcada por una serie de cambios físicos y emocionales que sientan las bases para la adolescencia. Si te preguntas a qué edad inicia la preadolescencia y quieres entender mejor los cambios de tu hija/o, sigue leyendo.

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Edad de la preadolescencia

Aunque no existe un consenso universal sobre la edad exacta en que comienza esta fase, se considera que generalmente inicia entre los 9 y 12 años. Durante este período, los niños experimentan transformaciones significativas que pueden ser desconcertantes tanto para ellos como para sus padres. Comprender estos cambios es fundamental para apoyar a los hijos en este proceso de transición.

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Época de cambios

Al abordar los cambios y las transiciones necesarias en la época de la adolescencia, debemos aceptar en primera instancia que las etapas de la vida son un proceso natural y tienen un propósito. 

Los cambios son propios de la naturaleza, en el caso de los seres humanos, necesitamos ser niños con todo lo que ello implica; jugar, socializar con pares, tener un entorno seguro para luego permitirse vivir esta etapa de la adolescencia, la cual puede ser definido como período imprescindible e irrepetible de la vida en el que se experimentan alegrías, tristezas, miedos, rebeldías y muchas más emociones. Es la etapa en la que se dejan atrás los comportamientos y la morfología infantil para adquirir los propios de la adultez.

Cabe precisar, que la adolescencia tiene matices distintos en cada una de las personas.  Aunque existen similitudes y generalidades que permiten definir esta etapa, cada niño o niña la asumirán de forma particular que será determinada por su contexto familiar y cultural.

Así mismo, es difícil establecer una edad exacta del inicio de la adolescencia, algunos estudios han expresado que este momento de inicio puede tener una influencia genética así que no podemos hablar de una única edad, la ONU plantea unos rangos de edad que se solapan pero que facilitan la comprensión de estos cambios de la vida. 

La ONU define la niñez como la etapa comprendida entre el nacimiento y los 18 años; la adolescencia como la comprendida entre los 10 y los 19 años y la juventud como la incluida entre los 15 y 24 años.

Cambios físicos


A nivel físico, la adolescencia tiene cambios muy marcados, se produce la maduración de los órganos sexuales y la aparición de los denominados caracteres sexuales secundarios, como los patrones de vellosidad corporal, los cambios de la voz y el desarrollo de la musculatura en los niños, el desarrollo de los senos y las caderas en las niñas. 

Estos cambios se pueden acompañar desde la confianza y el diálogo, anticipando y preparando lo que va a ocurrir en sus cuerpos y planteando espacios de comunicación sin prejuicios para abordar estos cambios con respeto y aceptación lo cual favorecerá la consolidación de su autoconcepto, autoestima y seguridad.

No obstante, estas características sexuales no son las únicas que experimentan cambios visibles, en la adolescencia está ocurriendo algo muy relevante para la vida adulta: el cerebro se está “reorganizando” algunos autores usan el término “recableando” y son estos cambios los que se exteriorizan con momentos de rebeldía, de gran apatía a todo, de vivir emociones extremas y de no visualizar las posibles consecuencias de sus decisiones. 

Por lo tanto, para acompañar el día a día de estos cambios, es importante conocer qué ocurre en el cerebro de los adolescentes.

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Cambios emocionales

El cerebro hace conexiones nuevas, abandona conexiones ineficientes lo cual convierte este tiempo en una época de caos y maduración. Su corteza prefrontal, la encargada de funciones como la organización, la planeación y la toma de decisiones, entra en un momento álgido de aprendizaje y se prolonga hasta los 21 años aproximadamente. 

Cómo acompañarlos en esta etapa

En la adolescencia, es necesario que los adultos, acompañantes de este proceso, apoyemos desde la paciencia y sin emitir juicios. En momentos de crisis, frustración o desesperación es cuando más apoyo necesitan. 

Es importante no sobreprotegerlos ni excusar sus actitudes, necesitan un equilibrio que les permita sentir una estabilidad emocional en su entorno para aprender a ver sus límites, aceptar y entender las consecuencias pero también tener en cuenta los aciertos y darles importancia. Ante un error, se debe intentar no anteponer el juicio sino hacer el acompañamiento a través de la reflexión para aprender a construir respuestas ante los errores y evitarlos en el futuro. 
Un aspecto fundamental que debemos acompañar es el hábito de sueño, en esta edad el ciclo circadiano tiende a alterarse pues es controlado por estructuras del cerebro que también comienzan un proceso de maduración, pero el cuidar la higiene del sueño en esta edad puede marcar la diferencia entre una estabilidad emocional o una crisis de ansiedad y/o depresión.

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Finalmente, es necesario comprender que los adolescentes requieren límites, pero es importante tener perspectiva y estar preparados porque van a romper estos límites, lo cual puede generar impaciencia. Se debe tener en cuenta lo anterior ya que para el aprendizaje son necesarios los errores y estos a que vayan madurando en su autonomía personal y en sus capacidades reflexivas. 
En conclusión, los adolescentes necesitan apoyo emocional, ejemplo y estímulo en diferentes aspectos de su vida, cognitivos, sociales, deportivos, etc.

Al conocer la edad en que inicia la preadolescencia, tanto padres como docentes pueden estar mejor preparados para los desafíos que trae esta etapa.

Fuente y lectura recomendada:

Bueno, D (2023). El cerebro del adolescente. Descubre cómo funciona para entenderlos y acompañarlos. Editorial Penguin Random House.

Escrito por: Ángela Mejía – Rectora

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