La adolescencia y sus etapas: cómo manejar cada una

La adolescencia y sus etapas

Entender la adolescencia y sus etapas es clave tanto para padres y docentes ya que es una etapa en la que sus hijos/alumnos pasan de la niñez a la adultez. En este periodo se evidencian grandes cambios tanto físicos como psicológicos y se empiezan a desarrollar comportamientos sexuales, cognitivos, sociales y emocionales.

Aquí te contamos 3 etapas de la adolescencia para entender mejor qué puedes esperar en cada una:

Adolescencia temprana (10 a 13 años)

En esta etapa los preadolescentes notan cambios corporales como:

  • Formación de los senos en las niñas.
  • Crecimiento de vello en las axilas y en la zona genital.
  • Aumento del tamaño de los testículos en los niños.
  • Llegada de la primera menstruación en las niñas.

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Algunos de estos cambios pueden comenzar entre los 8 y los 9 años.

Algunos niños comienzan a sentir ciertos miedos o confusiones en esta etapa, reconocen sus preferencias sexuales y su identidad de género, aunque en ciertos casos, no saben qué hacer ni cómo asumir todos estos cambios.

Es normal que comiencen a ser más independientes y quieran una mayor privacidad, dejando a los adultos de lado en muchas de sus actividades, e incluso, decisiones. Su ánimo es variable y extremista, a veces ven todo bien o todo mal. También se vuelven más rebeldes, algo egoístas y no piensan en las consecuencias de sus deseos.

¿Qué puedes hacer en esta etapa?

Háblale sobre los cambios que va a tener su cuerpo, dale un espacio en el que pueda preguntarte cosas pero no lo presiones a hacerlo y comienza a tocar algunos temas como la sexualidad, las drogas y sus consecuencias.

En esta etapa vale más el ejemplo que las palabras, así que procura actuar con comprensión, empatía y responsabilidad.

Adolescencia media (14 a 17 años)

Algunos cambios físicos durante esta etapa son:

  • En los niños se nota un aumento de estatura muy rápido.
  • Cambios notorios en la voz.
  • Aparición de acné.
  • A algunas niñas les llega su primera menstruación en este periodo de tiempo.

A esta edad se comienzan a interesar en otras personas desde la parte romántica y sexual. Comienzan a explorar su cuerpo y a sentir más curiosidad de este. En algunos casos se pueden confundir respecto a sus inclinaciones sexuales, por eso, es fundamental un acompañamiento familiar y/o profesional.

Es normal que durante esta etapa comiencen a discutir más con sus padres y a llevar la contraria ya que buscan más autonomía, además, prefieren pasar más tiempo con amigos que con su familia. A pesar de que se están convirtiendo en adultos, sus decisiones no siempre son las más maduras y responsables, al contrario, son impulsivas y emotivas. Esto se debe a que los lóbulos frontales son la última área del cerebro en madurar.

¿Qué puedes hacer en esta etapa?

Crea espacios para hablar sobre relaciones amorosas y sexuales, sus riesgos y consecuencias (embarazos o enfermedades). También es importante hablar sobre el consumo de alcohol y drogas, sin irte al extremo de prohibirlas totalmente, pues esto puede ser contraproducente.

Pon límites claros sobre los permisos y actividades que el adolescente puede hacer solo, pero poco a poco dale más independencia y confianza en la medida que muestre responsabilidad.

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Adolescencia tardía (18 a 21 años)

Esta etapa puede durar hasta los 22 o 23 años. Aquí, no hay muchos cambios físicos y ya tienen más control de sus impulsos. Sin embargo, hay ciertos riesgos que aún no miden.

Durante esta etapa ya se autoreconocen más fácil y comienzan a marcar sus gustos y personalidad sin dejarse influenciar tan fácilmente por otros. Comienzan a tener más ilusiones y metas a futuro y se centran en ello. Es normal que en esta etapa ya tengan una relación romántica con alguien y que se hayan enamorado.

Su independencia cada vez aumenta más y asumen con mayor responsabilidad sus decisiones. Además, sienten que están al mismo nivel de sus padres y pueden sentir más confianza para contarles cosas o pedir consejos.

¿Qué puedes hacer en esta etapa?

Mantén un tono positivo en las conversaciones con tu hijo, dale más confianza y resalta sus éxitos y fortalezas. Es bueno que te siga viendo como una autoridad pero que también pueda confiar en ti así que enaltece su independencia y su individualidad. Háblale como a un adulto y ya no como a un niño.

En definitiva, cada etapa de la adolescencia es diferente la una de la otra, por eso, reconocer en cuál se encuentra tu hijo/alumno es clave para brindarle un acompañamiento asertivo y las herramientas que necesita para un sano crecimiento.

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