Aprendizaje Basado en el Pensamiento

El aprendizaje basado en el pensamiento es una metodología centrada en fortalecer en el aula un verbo que se usa con mucha cotidianidad y en ocasiones con alguna ligereza “pensar”. El pensamiento es la base de todos los procesos cognitivos, analizar, sintetizar, comprender, crear, etc. Los espacios escolares tienen la responsabilidad de migrar de una enseñanza centrada en el conocimiento a una enseñanza centrada en el pensamiento. El codirector del Project Zero de la Universidad de Harvard, David Perkins, plantea que pensando infundimos vida al conocimiento, lo ponemos en marcha para hacer conexiones y predicciones, el pensar es la vía que permite darle forma a soluciones creativas de diferentes problemas.

Para fomentar el aprendizaje basado en el pensamiento, Ron Ritchhart, investigador y autor de libros relacionados con este tema,  identifica algunas «fuerzas culturales» que influyen en la creación y mantenimiento de una cultura de pensamiento en entornos educativos. Estas fuerzas son:

  1. Expectativas explícitas: Se refiere a las expectativas claras y compartidas sobre lo que implica el pensamiento efectivo y cómo se manifiesta en el aula y en toda la institución educativa. Es decir es necesario un trabajo estratégico e institucional que invite a que todos los docentes compartan un mismo lenguaje sobre los objetivos de aprendizaje y la manera cómo los estudiantes logran estas metas.
  2. Modelado: Destaca la importancia de que los maestros y líderes escolares modelen activamente el pensamiento deseado, mostrando cómo enfrentan problemas, hacen preguntas significativas y reflexionan sobre su propio proceso de pensamiento.
  3. Oportunidades de exploración y tiempo: Reconoce la necesidad de proporcionar tiempo y espacio para que los estudiantes exploren ideas, prueben soluciones y desarrollen habilidades de pensamiento crítico a través de proyectos y actividades significativas. Esto hace referencia a una educación contextualizada, permitir escenarios reales o ficticios a los estudiantes para que hagan conexiones, analicen situaciones, resuelvan problemas, es brindar oportunidades para pensar sobre el conocimiento y reflexionar para qué sirve la información y cómo podría ser usada. Este punto implica un gran reto, comprender que la meta no es cubrir una malla de contenidos sino cómo los contenidos se vuelven herramientas para explorar, indagar, cuestionar escenarios, trabajar en equipo y proponer soluciones creativas a los retos propuestos. 
  4. Aprendizaje conjunto: Se centra en la colaboración y el intercambio de ideas entre estudiantes y entre estudiantes y maestros, promoviendo un sentido de comunidad de aprendizaje donde todos puedan contribuir y aprender unos de otros. El aprendizaje cooperativo es fundamental pues está demostrado que en los momentos en los que más se aprende es cuando se enseña, así que dar paso a esos momentos es fundamental no solo para fomentar la colaboración entre pares sino para permitirles consolidar sus reflexiones cuando deben organizar su pensamiento para explicar a otros, es una oportunidad para refinar el vocabulario y la manera para expresar sus ideas de forma clara y precisa, habilidad fundamental en la actualidad.
  5. Ambientes de aprendizaje reflexivos: Subraya la importancia de crear entornos físicos y emocionales que fomenten la reflexión, la metacognición y la autorreflexión, donde los estudiantes se sientan seguros para cuestionar, explorar y expresar sus pensamientos. El componente de metacognición es indispensable pues es permitir que los estudiantes “piensen sobre su pensamiento” sin la metacognición, la respuesta ante un desafío mental (una tarea, trabajo o proyecto) podría fácilmente tener como consecuencia que los estudiantes desistan y abandonen la actividad pero consolidar esta habilidad es permitir a los estudiantes fortalecer la conciencia sobre cómo es su proceso, sobre cómo se están consolidando hábitos de la mente  como la perseverancia, indagar con precisión y exactitud, escuchar con comprensión, comunicar con claridad, tomar riesgos responsables a la hora de pensar, entre otros. Cuando los alumnos reflexionan sobre su proceso de pensamiento pueden detectar sus fortalezas y las oportunidades de mejora para asumir planes de acción que les permita avanzar.
  6. Expectativas de respuestas y tiempo de espera: Hace hincapié en la importancia de establecer expectativas para respuestas reflexivas y completas, así como proporcionar tiempo suficiente para que los estudiantes piensen antes de responder, lo que fomenta respuestas más profundas y elaboradas. Además del tiempo de espera para tener respuestas más elaboradas los estudiantes requieren una guía de cómo hacer esto, la investigación señala la importancia del uso de “mapas estratégicos de pensamiento” o actividades que fomenten las destrezas de pensamiento con pasos o etapas que permitan al estudiante conocer lo que debe hacer en cada paso, lo cual poco a poco va a llevar a la creación de sus propios “mapas” y la consolidación de herramientas que les dará seguridad para abordar de forma individual cualquier reto.

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En resumen, fomentar un aprendizaje basado en el pensamiento no solo beneficia a los estudiantes individualmente al desarrollar habilidades cognitivas fundamentales, sino que también contribuye a la construcción de una sociedad más resiliente, innovadora y justa en respuesta a las demandas del mundo actual pues saldrán de la escuela con múltiples herramientas para usar el pensamiento en las diferentes situaciones de la vida.

Escrito por: Ángela Mejía

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