¿Te has preguntado qué es disciplina positiva?. Es posible que hayas escuchado o incluso pronunciado frases como: “no quiero que viva lo que yo viví siendo niña,” “a mí me pegaron y aquí sigo intacto”, “solo fue una palmada, no es para tanto”, “yo nunca le he pegado, solo la grito para asustarla y que no se vuelva a comportar así”, “me desobedece y me reta todo el tiempo”, “cada vez que se comporta bien le compramos un helado, se pone muy feliz”.
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¿Qué responderías en este momento?: un rotundo sí, o quizá un tal vez…
Puede que, a partir de ellas, hayas indagado en internet sobre cómo educar a los hijos y te hayas encontrado con una cantidad infinita de información que muchas veces confunde, es ambigua y suele en ocasiones interpretarse y adecuarse casi literalmente, desconociendo por ejemplo la historia personal y el contexto que atraviesa cada familia.
¿Disciplina positiva o disciplina tradicional?
Frente a tantos desafíos, la disciplina tradicional, basada en castigos o en recompensas, parece ser la solución más rápida. Sin embargo, ya en muchos escenarios educativos destacados, se preguntan: qué tan efectiva es realmente, estamos ayudando a nuestros hijos y estudiantes a desarrollarse o solo controlando su comportamiento de forma temporal.
Lo cierto es que, en respuesta a esta realidad que nos confronta, la disciplina positiva surge como un programa que no solo evita el castigo, sino que fomenta la autoestima y desarrolla la capacidad de resolución de conflictos.
Parecieran ser temas que apenas hacen eco en la actualidad, pero contrario a lo que muchas personas piensan, como dato curioso, este programa fue diseñado, con una fundamentación teórica que nace alrededor de los años treinta en Estados Unidos de Norte América, con Alfred Adler y posteriormente su discípulo Rudolf Dreikurs desde la Psicología Adleriana y le llamaban “Educación democrática”.
Más adelante, educadoras como Jane Nelsen y Lynn Lott fueron quienes escribieron libros, crearon manuales e impulsaron este programa basándose en estos cinco criterios para una disciplina efectiva:
- Ayuda a los niños a tener un sentido de conexión. (Pertenencia y significado).
- Es respetuosa y alentadora. (Amable y firme al mismo tiempo).
- Es efectiva a largo plazo. (Considera que el niño está pensando, sintiendo, aprendiendo y decidiendo acerca de él mismo y del mundo que lo rodea).
- Enseña habilidades sociales y de vida. (Respeto, preocupación por los demás, solución de problemas y cooperación).
- Invita a los niños a descubrir sus capacidades. (Alienta el uso constructivo del poder personal y la autonomía).
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De acuerdo con los criterios mencionados, y en general, direccionando nuestra crianza con miras a educar para la vida, lo ideal es que no obedezcan porque se los imponemos, bajo amenazas, o fruto del miedo, más bien que nuestros hijos comprendan el impacto de sus acciones. En ese sentido, los castigos y los premios generan el efecto contrario y lo que en Disciplina Positiva se conoce como las 4R (resultados de los castigos):
Resentimiento: No es justo, no puedo confiar en los adultos. Tengo que mentir.
Revancha: Me están ganando ahora, pero ya me desquitaré. Hacer cosas a escondidas.
Rebeldía: Les demostraré que puedo hacer lo que me dé la gana.
Retraimiento: Dos alternativas; aislamiento- la próxima vez no me atrapan. Baja autoestima – Soy una mala persona, peor se siente.
¿Los premios ayudan a disciplinar?

Algo similar pasa con los premios, el énfasis está en la recompensa, en el regalo, más que en la acción, cuando no haya recompensa por esa actitud ya no habrá interés ni motivo alguno para seguir haciéndolo. Podemos dar algunos regalos por supuesto, pero no los condicionemos a ello, es por ser quienes son, no por la forma en que se comportan.
Si has leído hasta aquí con detalle, es posible que hayas evocado muchas experiencias que te han llevado a pensar cómo lo estás haciendo con tus hijos, puede aparecer el sentimiento de culpa o incluso más confusión.
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No te preocupes, es importante comprender que no se trata de recetas o fórmulas mágicas, sino de fomentar en casa, al interior de la familia un ambiente en el que la comunicación asertiva y el buen trato, sean las bases para relacionarse entre sus miembros, esto le da cabida a los principios que expone Disciplina Positiva para poder llevarlos a cabo.
Otro aspecto fundamental a tener en cuenta es ver los errores como oportunidades para aprender y resolver problemas, pues muchas veces son la fuente del mal comportamiento, éstos se castigan, se envuelven en luchas de poder y las situaciones pueden parar de manera momentánea por supuesto, por eso dicen que sí funcionan los castigos.
La realidad es que no tardan en volverse a presentar los mismos problemas, disfrazados de venganza, otros dejarán de hacerlo por miedo y empezaran a conformarse, volviéndose presas fáciles para abusadores y posiblemente ser víctimas de lo que conocemos como Bullying o matoneo escolar.
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Los adultos debemos asumir un liderazgo a través de métodos que hagan posible la existencia de un entorno positivo. Disciplina Positiva menciona que debemos trabajar en ganarnos a los niños, no en ganarles a los niños, así como primero desarrollar la conexión y luego la corrección. Dialoga, pregunta, indaga qué está generando el mal comportamiento antes de reaccionar emocionalmente de manera automática e incluso desproporcionada.
El enfoque en soluciones también es descrito desde Disciplina Positiva, menciona que, así como dedicamos tiempo para desarrollar las habilidades académicas, también tendríamos la responsabilidad de desarrollar las habilidades sociales, éstas requieren de práctica constante, de un entrenamiento para poder resolver problemas o conflictos.
¿Cómo implementar la disciplina positiva?
Esta disciplina propone las tres R y una U, la idea es encontrar soluciones para resolver problemas, que no incluyan castigos y significan que las soluciones deben tener los siguientes componentes:
- La solución debe estar relacionada directamente con el comportamiento. Ejemplo: nuestro hijo o hija de 8 años olvidó hacer su tarea, entonces la solución relacionada es que complete su tarea y que la presente en el colegio, así sea al día siguiente, no quitarle la televisión, no tiene nada que ver.
- Respetuosa: En su forma y tono de voz, por eso requiere de nuestra autorregulación. Con el ejemplo anterior, la idea sería hacer seguimiento, que él le explique al profesor lo sucedido y conocer las consecuencias de no haberla presentado en su proceso de aprendizaje. Así como expresar su compromiso para evitar que suceda nuevamente.
- Razonables: La idea es no sentirnos peor, no añadir castigo, como por ejemplo, ahora tienes que hacer el doble de ejercicios de la tarea.
- Deben ser útiles: siempre deben ayudarnos a resolver el problema, ayudarnos a ser mejores seres humanos, a desarrollar la habilidad.
Finalmente, cierro este artículo con las siguientes frases que nos pueden motivar e inspirar a cambiar o fortalecer la crianza de nuestros hijos, así como conocer y profundizar más sobre Disciplina Positiva.
“Un niño necesita aliento como las plantas necesitan agua. Es esencial para el crecimiento y desarrollo saludable” Rudolf Dreikurs
“Los efectos beneficiosos de desarrollar la moral, proveer una sensación de solidaridad y considerar las dificultades como proyectos para comprensión y mejora, más que objeto de menosprecio, pesa más que cualquier daño posible”. Rudolf Dreikurs
“Cometer errores es inevitable, y el error es menos importante en la mayoría de los casos, que lo que el individuo haga después de haberlo cometido”. Rudolf Dreikurs
Escrito por: Liliana Echeverry (Docente primaria del Colegio San Diego) amor y atención, formando así la base para una vida plena y emocionalmente equilibrada.


