Te contamos algunas estrategias de colaboración que implementamos en espacios de convivencia entre estudiantes de distintos cursos y cómo esto fortalece la convivencia escolar.
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En San Diego fomentamos espacios para que nuestros estudiantes se puedan relacionar, desarrollen habilidades sociales como la empatía y aprendan a convivir con distintas personalidades. Es por esto que creamos nuestro programa de Súper Amigos San Diego.
Este espacio está diseñado para que cada estudiante de grado once ¨apadrine¨ a un estudiante de preescolar en actividades deportivas, lúdicas y espacios de aprendizaje. Los estudiantes mayores pueden acompañar a los más pequeños y guiarlos en distintas actividades con el propósito de fortalecer su amistad y encontrar en cada uno un guía que ya ha pasado por lo que ellos están pasando.
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Colaboración a través de la convivencia

La convivencia se construye día a día a través de relaciones significativas entre nuestros estudiantes y toda nuestra comunidad San Diego. Este programa brinda una estrategia innovadora y poderosa para fortalecer y promover la amistad y los lazos entre estudiantes de diferentes niveles.
Cuando los estudiantes mayores asumen un rol de acompañamiento, guía y amistad hacia los más pequeños, se activa un proceso transformador para ambas partes. Los niños de preescolar encuentran en los mayores modelos positivos de comportamiento, seguridad emocional, libre expresión de la personalidad y nuevas formas de relacionarse.
Por su parte, los estudiantes de bachillerato desarrollan habilidades sociales fundamentales como la empatía, la paciencia, el respeto por la diferencia y la responsabilidad.
En un entorno donde los más grandes cuidan a los pequeños y estos se sienten valorados y escuchados, florece una comunidad más humana, solidaria y cohesionada.
Beneficios de estas estrategias de colaboración:
1. Contacto emocional directo
Los estudiantes mayores, al interactuar con los más pequeños, empiezan a reconocer sus emociones, miedos, alegrías y necesidades. Por ejemplo, si un niño de preescolar se siente triste o frustrado al no poder hacer una actividad, el estudiante de bachillerato debe responder con sensibilidad para atender esta emoción.
De la misma manera, el estudiante mayor puede compartir sus intereses con el de preescolar y de esta manera incentivar su curiosidad y encontrar puntos en común.
2. Responsabilidad afectiva
Al tener el rol de “súper amigo», el estudiante mayor desarrolla un compromiso emocional. Se siente responsable por pasar un buen rato con su compañero lo que lo motiva a ser más atento, considerado y reflexivo con sus acciones y palabras.
Además, ayuda a desarrollar habilidades como la empatía y la comunicación, ya que es distinto hablar con un compañero de la misma edad que con alguien mayor o menor.
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3. Escucha activa y comunicación emocional
Estas interacciones promueven habilidades de comunicación emocional: los estudiantes aprenden a escuchar más allá de las palabras, a interpretar gestos, tonos y actitudes aprendiendo a “leer” al otro. A su vez, los más jóvenes aprenden a comunicarse con mayores, escuchar atentamente y respetar.
4. Reconocimiento de la diferencia
Este programa permite a los estudiantes entender que no todos piensan o sienten como ellos. Los niños pequeños viven el mundo de forma diferente, lo que les enseña a aceptar otras formas de ver y sentir la vida mientras que los grandes ya tienen otros intereses y formas de comunicarse.
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5. Retroalimentación emocional
Al ver la reacción positiva (una sonrisa, un abrazo, una palabra de gratitud) se va creando un vínculo muy fuerte entre los estudiantes, además que ayuda a que la comunidad en su totalidad sea más unida y comprensiva.
En el Colegio Campestre San Diego siempre estamos trabajando a favor del bienestar de nuestros estudiantes, creamos estos programas para que puedan desarrollar habilidades interpersonales claves y además sea divertido y aporte a su día a día. Escuchar al otro, tomar decisiones y desarrollar actividades en equipo son habilidades fundamentales para el futuro.
Con este programa y estrategias de colaboración, los estudiantes se sienten acompañados, desarrollan un sentido de pertenencia y se aprenden a abrazar las diferencias.


